Junto con algunos seminaristas, las hermanas Carmelitas, Antonia (Virgen Consagrada) y Lucía, una joven con inquietud por la vida religiosa, nos dispusimos a celebrar desde el domingo de ramos la Semana Santa Vocacional.
Vivimos un hermoso itinerario en el triduo pascual: el jueves santo tuvo un toque especial porque participaron 250 jóvenes y adolescentes. El viernes santo, se les hizo la propuesta de retiro espiritual con personajes de la pasión (Pedro, María, la Verónica, los soldados, Pilatos…); todo esto se vivió en el convento de las hermanas Carmelitas. El sábado santo, en nuestra casa de ejercicios espirituales, continuamos con las celebraciones propias de este día, también las hermanas dieron su testimonio de vida consagrada. Y en la noche la vigilia Pascual, nuevamente en el Carmelo, al final, cerramos con un compartir. Fue una hermosa experiencia juvenil y vocacional que a todos nos dejó con el corazón encendido y con el compromiso de anunciar a todos la Buena Nueva.
«Vio y Creyó» (Jn. 20, 1-9)
