El fin de semana del 18 al 20 de septiembre las hermanas Nairoby, Marianny e Indira vivimos la I Asamblea de Misioneros Digitales de Venezuela, convocada por la Conferencia Episcopal Venezolana, bajo el lema “Testigos de la fe en el corazón de la red”. Fueron días de encuentro, de profunda formación y sinodalidad, donde reflexionamos sobre cómo ser auténticos testigos de la esperanza en las redes sociales. Este espacio representó una oportunidad invaluable para actualizar nuestra visión sobre la pastoral digital y el trabajo evangelizador.
La jornada estuvo estructurada en torno a un programa de conferencias y espacios formativos de gran
riqueza
teológica y pastoral. Los ejes centrales del encuentro se enfocaron en:
- El continente digital como territorio de misión: Se profundizó en la necesidad de no ver las redes sociales como un simple instrumento de difusión, sino como un verdadero espacio de encuentro humano donde la Iglesia debe estar presente para acompañar, escuchar y llevar esperanza. Así mismo, se resaltó que un misionero digital es un bautizado enviado en comunión con la Iglesia para anunciar el Evangelio, escuchar y acompañar a quienes buscan sentido, dando testimonio de Cristo.
- La espiritualidad en el misionero digital: Entendiendo que la red no es una herramienta de propaganda; es un continente humano habitado por almas que buscan la salvación. El filtro es la oración antes de “publicar”.
- Sinodalidad en los entornos virtuales: Siguiendo el llamado del Papa Francisco, reflexionamos sobre cómo construir comunión en la red, evitando la polarización y fomentando un diálogo respetuoso que refleje el amor de Cristo.
- Nuevas narrativas y creatividad pastoral: Se ofrecieron herramientas prácticas para traducir el mensaje del Evangelio a los lenguajes contemporáneos, adaptándonos a los formatos que hoy consumen a nuestra sociedad especialmente a los jóvenes.
- La misión digital: No nace de una estrategia pastoral, nace del amor trinitario e implica escuchar, responder, ir, salir, encontrar, y anunciar. Uno de los aspectos más enriquecedores del encuentro fue la formación de Monseñor Lucio Ruiz que vino desde Roma exclusivamente a compartir con nosotros desde su experiencia en el Dicasterio para la comunicación con el Papa Francisco; Monseñor Luis Enrique Rojas (kike) presidente de la comisión Episcopal de Comunicación de la CEV y el Padre José Juan Montalvo (Padre Borre) quien vino de la Arquidiócesis de Monterrey, México y es el encargado de la Pastoral Digital del CELAM y con gran sabiduría y sencillez nos ayudó a reafirmar la esencia de nuestra vocación: el misionero digital no trabaja para las 99 ovejas que ya están resguardadas en el redil, sino que sale activamente al encuentro de la que se ha perdido. En este espacio digital, nuestro mayor compromiso es ser evangelizadores creíbles que, con el testimonio de vida, despierten en los demás el deseo de conocer a Jesús. A través de todos los espacios formativos, los ponentes nos dejaron claro que el trabajo en redes, cuando se hace con autenticidad y arraigo espiritual, logra conversiones reales y acerca a los más alejados a la vida comunitaria de la Iglesia. Esta asamblea nos deja el gran desafío de integrar estas perspectivas en nuestra planificación institucional y pastoral. La experiencia confirma que nuestra misión evangelizadora de acompañamiento tiene hoy una frontera ineludible en el mundo digital, y debemos seguir preparándonos para habitarla con sabiduría y
caridad cristiana. También comprendimos que nuestra misión va más allá de habitar el entorno digital: nuestra verdadera responsabilidad es encender corazones y tender puentes hacia la vida comunitaria. Estamos llamados a acompañar procesos personales y propiciar experiencias significativas que no solo atraigan, sino que inviten a quedarse y hacer vida activa en la parroquia.
Cerramos este encuentro con la certeza de que el Señor nos sigue llamando y enviando a ser misioneras digitales, mujeres abiertas a la escucha y al acompañamiento de las personas que Dios va poniendo en nuestro camino. Gracias a la congregación por esta oportunidad de seguir apostando por la formación y así responder a los retos del hoy.
Nairoby, Marianny e Indira