Formación en España: un camino hacia el interior para servir mejor

Máster realizado por Yeimit Gómez, ECR

Después de tres veranos en Salamanca, en la Escuela para Formadores, lo que brota de mi corazón es una gratitud inmensa por tanto bien recibido. Este máster ha sido para mí uno de los mayores regalos que la Congregación me ha dado: un verdadero proceso de crecimiento interior, de conocimiento propio y de descubrimiento del mundo de emociones y necesidades que me habitan.

He redescubierto que Dios, en su ternura, se vale de mi humanidad frágil para construir su Reino. Ha sido volver a mis raíces y, desde allí, experimentar que soy amada, perdonada y llamada a trascender desde mi propia realidad. Aceptar lo que soy me abre a una respuesta generosa, libre y auténtica al servicio que se me confía.

Este camino no ha sido únicamente un aprendizaje académico, sino una experiencia vital: integrar mi historia, reconciliarme con mis raíces y descubrir que, en la vulnerabilidad, Dios me fortalece para amar y servir con mayor hondura.

Al mismo tiempo, he contemplado la riqueza de la Iglesia en la diversidad de sus dones y carismas, y he podido entrelazar la misión con consagrados que hoy se convierten en hermanos y amigos. Con ellos comparto el sueño de una Iglesia en salida: abierta, fraterna y comprometida con el Reino, capaz de caminar unida hacia horizontes de esperanza.

Hoy sé que este camino interior no termina, sino que se abre hacia los demás. Lo que he recibido en la escuela se convierte en semilla de servicio: un llamado a acompañar con mayor hondura, a escuchar con más compasión y a ofrecer mi vida como instrumento de reconciliación y esperanza.

Mi gratitud se transforma en compromiso con la Congregación y la Iglesia: seguir dejando que Dios, en su misterio y ternura, haga de mi fragilidad un lugar fecundo para su Reino, en donde pueda darle mucha gloria y muchos experimenten su amor a través de mi vida.

Yeimit Tatiana Gómez Lindarte, ECR

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