La Semana Santa de 2025 se convirtió en una experiencia profundamente reveladora para mí, Joannie Briceño, una joven de 19 años que junto a un grupo de 5 jóvenes y acompañadas por las Esclavas de Cristo Rey, vivimos la experiencia de Ejercicios Espirituales, que despertaron en mi interior un conocimiento renovado de quién es Jesús: no sólo su figura, sino su humanidad, sus emociones, miradas, palabras, pasión, muerte y resurrección. Ejercicios que tuvieron lugar en la casa Cristo Rey de Los Pocitos, Barquisimeto, donde desde el sábado 12 al martes 15 de abril, el silencio se convirtió en mi mejor aliado.
En este espacio de recogimiento, pude sumergirme en las enseñanzas de San Ignacio. Con cada meditación y cada oración, fui despojándome de distracciones, acercándome a mi verdadera esencia. Fue un viaje hacia el interior, donde cada sentimiento y emoción que experimenté resonaban con la vida misma de Jesús. Aprendí que vivir el Evangelio implica no solo leerlo, sino sentirlo y hacerlo carne en nuestra propia existencia.
Estos ejercicios espirituales no solo me ayudaron a conocerme mejor, sino que también me prepararon espiritual y emocionalmente para una experiencia que estaba por venir: la primera edición de MÁS CAMINO CON JESÚS AL ESTILO LEGARIANO. Un sueño hecho realidad, un tiempo de gracia, entrega y amor.
El día miércoles santo 16 (de abril), llegaron a la Casa Cristo Rey alrededor de 80 jóvenes y adultos pertenecientes a la red de Colegios de la Congregación ECR, y así hicimos un total de 100 personas que estuvimos reunidos para esta misión legariana.
Es importante señalar que en esta misión encontramos un hito significativo: fue la primera vez que logramos que todos nuestros jóvenes legarianos se unieran en una sola misión. Este acontecimiento no solo representa un logro, sino que también realza la pastoral juvenil que trasciende a MACREY. Su participación fue vital, y nos sentimos profundamente agradecidos por el compromiso que cada uno de ellos asumió.
Además, nos unimos a nuestros docentes legarianos de EPICREY, quienes aportaron su tiempo y dedicación para hacer de esta misión un éxito rotundo. La comunidad legariana se consolidó aún más cuando nos encontramos con nuestros hermanitos pequeños de la fundación «Dejad que los niños vengan a Mí», ¡quienes también fueron una parte esencial de esta hermosa experiencia! Todo un grupo de hermanas se sumó a este esfuerzo, creando un ambiente de colaboración y fraternidad.
Durante esta misión, experimentamos jornadas intensas de evangelización, llevamos el mensaje de Cristo con alegría y fervor, y cada jornada estaba marcada por momentos de profunda oración. Sentí la presencia de Dios en cada gesto de amor que ofrecíamos, consolidando la conexión con el hermano o hermana que estaba a nuestro lado. Compartimos risas y juegos con los niños, sembrando esperanza en sus corazones y recordándoles que son amados por el Padre.
Esta misión ha dejado una huella indeleble en mi corazón, delineando un antes y un después en mi camino espiritual. Estoy convencida de que no hay mejor manera de seguir a Jesús que a través del estilo legariano, siguiendo los pasos de nuestro querido Padre Pedro Legaria. En esos cinco días de misión, la experiencia fue un torrente de emociones, oración y comunión, donde el amor se convirtió en el hilo conductor de cada acción.
Finalmente, me quedo con la esperanza del resucitado, esa llama que el Sábado Santo llevamos encendida en nuestras manos desde el Cirio Pascual, el mismo que representa nuestra vida, nuestro Alfa y Omega. Esta misión no se limitó a llevar la Palabra de Dios a una comunidad específica; fue una invitación constante a ser misioneros en nuestra propia realidad, en nuestros espacios cotidianos.
Como familia legariana, juntos somos capaces de construir con Jesús un Mundo Nuevo, un mundo lleno de amor, solidaridad y esperanza. Esta Semana Santa, en esencia, no fue solo un momento; fue un llamado a vivir cada día como un testimonio del amor que hemos recibido.
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TESTIMONIO DE JOANNIE BRICEÑO