Comunidad del Colegio San Francisco Javier de Medellín
Las hermanas Carolina Huérfano y Gloria Sepúlveda nos unimos con el Colegio San Ignacio para realizar la misión en Semana Santa, en el municipio de Fredonia – Antioquia. Los días lunes y martes santos fueron de preparación, sobre todo, para motivar a los alumnos que iban a participar. El día miércoles santo, muy temprano, se realizó el envío misionero, al cual asistieron todos los participantes junto con los padres de familia en un acto muy bonito y emotivo; luego, salimos rumbo al lugar de misión.
Una vez llegamos a Fredonia, nos distribuimos en grupos de más o menos doce personas y atendimos tres veredas. Las comunidades que nos recibieron quedaron muy contentas y agradecidas por el trabajo realizado.
Comunidad del centro de espiritualidad ‘La Cabaña de San José’, en la Ceja
Con gran alegría, el miércoles santo recibimos en nuestra casa de ejercicios 38 personas que se dispusieron a realizar los Ejercicios Espirituales durante el Triduo Pascual en época de Semana Santa. Fue una hermosa experiencia de encuentro personal con Dios. Dejemos que uno de los participantes nos comparta su testimonio:
Queridas hermanas Esclavas de Cristo Rey:
¡Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado!
Con el corazón profundamente agradecido y rebosante de gozo en el Señor Resucitado, queremos expresarles nuestra más sincera gratitud por los frutos abundantes que recibimos al ser guiados por las hermanas Esclavas de Cristo Rey, a través de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola.
Gracias por abrirnos las puertas no solo de su casa, sino de su corazón consagrado a Cristo Rey. En cada momento de silencio, en cada oración, en cada palabra y gesto de entrega, sentimos la presencia viva del Señor que, con amor paciente, fue conduciéndonos al encuentro profundo con Él.
Los Ejercicios nos ayudaron a mirar nuestra vida desde la luz de la Cruz y la gloria de la Resurrección. Gracias a su dedicación y testimonio, pudimos experimentar una Pascua verdadera: una renovación interior, un llamado a la conversión sincera y un envío misionero desde la alegría del Evangelio.
Que el Señor Resucitado, que venció la muerte y nos regala vida nueva, las bendiga y recompense abundantemente por su generoso servicio a la Iglesia. Sigamos caminando juntos, animados por el fuego del Espíritu, para que más almas puedan descubrir la infinita ternura de Dios.

Misión en El Carmen de Viboral, Vereda los Morros
Varios jóvenes recibimos la invitación de participar en esta misión semanas atrás; sin embargo, la planeación y confirmación solo se dio hasta el último minuto. Diferentes temas como tiempos laborales, estudios, economía o actividades familiares se fueron presentando en el camino, llevando a reestructurar varios aspectos de la misión con el único deseo de ir y no cancelarla. Desde allí, vimos que sería una misión donde saldrían solo los planes de Dios y no los nuestros.
Viajamos 5 personas: Gloria del Carmen, David de La Ceja, Carolina y Luisa de Medellín y Valentina, novicia de la Congregación
Al inicio de la misión parecía más que íbamos a una aventura sorprendente que a una misión organizada, pues los misioneros no nos conocíamos y lo único que sabíamos era que saldríamos el miércoles santo, y que para llegar al lugar debíamos recorrer 2 horas en carro hasta el sitio donde nos esperarían algunas personas con sus mulas y caballos para recibirnos las cargas y nosotros seguir en un recorrido caminando al interior de las montañas.
Fueron 4 horas de caminata entre piedras, árboles y cascadas de diferentes tamaños, y las fuerzas para avanzar nos las dio recordar que Jesús iba con nosotros, pues en una pequeña mochila que cargábamos a la espalda estaban algunos copones con Hostias Consagradas, que serían el mismo Jesús que compartiríamos con las personas de la comunidad durante esos días.
Redescubrirnos acompañados por Jesús fue una constante en cada día. El jueves, durante la hora Santa, todas las personas presentes tuvieron la oportunidad de tomar en sus manos a ese Jesús y hablarle en silencio desde el corazón.
El viernes fuimos testigos de cómo esas personas sentían el dolor de la pasión de Cristo, no solo por lo que sufrió para redimir los pecados del mundo, sino porque en muchos casos sus propios dolores y sufrimientos se asemejan a aquellos que recordamos en el viacrucis. Y en medio de la aflicción, las enseñanzas de Jesús nos permitieron, casi sin saberlo, brindar luz y consuelo a quienes lo necesitaban.
El sábado compartimos el gozo de la resurrección con la vigilia pascual, que llevamos a cabo después de pasar la mañana visitando a algunas familias en sus hogares y sintiendo el amor de Dios en pequeños detalles; tanto, que desde la madrugada habíamos estado sin electricidad y se reestableció justo minutos antes de comenzar la ceremonia, permitiéndonos desarrollarla con el sonido y los recursos adecuados.
Al finalizar, sentimos la satisfacción de la Misión cumplida, pero no nuestra misión, pues mucho de lo que sucedió fue diferente a lo que imaginábamos. Cumplimos con la misión que Dios dispuso para nosotros. Lo que pensábamos que estábamos haciendo por Dios y los demás, realmente lo hizo Él por nosotros. Fue quien nos llevó a servirle, proporcionando los medios y suscitándonos las palabras adecuadas para que fuera posible el encuentro con el Señor.

Misión Pedro Legaria en Carmen de Bolívar, Cartagena
En compañía de algunos laicos de la parroquia, los niños de la infancia misionera y el grupo juvenil se dio inicio a la Semana mayor tratando de hacer realidad la invitación de nuestro querido Papa Francisco “iglesia en salida que callejea la fe”, realizando una toma misionera el sábado anterior al domingo de ramos con el fin de llevar a todas las familias de los barrios cercanos a la parroquia la programación de las actividades.
Durante la Semana Santa se realizaron los oficios, el viacrucis, se visitaron a enfermos y ancianos y hasta se representó una Pasión viviente.
