Queridos amigos:
¡Feliz Año nuevo 2025!
Comenzamos con alegría este nuevo y “especial” año 2025 porque nos esperan acontecimientos importantes, tanto a nivel eclesial como a nivel institucional, ya que desde el 25 de diciembre estamos viviendo un año Jubilar y en este mismo año, en agosto, las Esclavas de Cristo Rey vamos a celebrar nuestro XV Capítulo General.
El Papa ha querido que sea un año de esperanza, se nos invita a ser PEREGRINOS DE ESPERANZA, en este mundo tan necesitado de paz, de comunión y entendimiento entre los pueblos, en las familias y en el propio corazón.
También las Esclavas de Cristo Rey hemos elegido esta cita bíblica que iluminará este tiempo de preparación y celebración capitular: “Yo conozco mis designios sobre Ustedes,… les ofrezco un futuro y una esperanza” Jr. 29, 11 – 12
En esta certeza y confianza miramos al futuro, sabiendo que estamos en manos de Dios, que esta obra es toda de su Amor y Providencia. Su Espíritu no nos va a faltar, para discernir los caminos de vida por donde transitaremos esta gran familia legariana durante estos próximos años.
Por eso la gracia de este Año Jubilar nos acompañará e iluminará también nuestra preparación capitular. Pero quizá muchos de vosotros queréis saber algo más de este año jubilar; aquí os dejamos algunas preguntas y respuestas para conocer un poco más sobre este acontecimiento especial:
¿Qué es un Año Jubilar?
Un año jubilar es un tiempo especial que se vive en la Iglesia, llamando a acoger la misericordia de Dios, es decir, es un tiempo de perdón y reconciliación, para fortalecer la vida cristiana. Se inspira en la tradición judía del jubileo que se proponía cada 50 años, como una oportunidad de que todo judío que hubiera perdido su tierra pudiera recuperarla. También los esclavos podían recuperar su libertad. De esa manera se garantizaba la oportunidad de tener un nuevo comienzo. Como cuando recibimos el perdón de Dios, Él nos dice: Ánimo hijo, tus pecados están perdonados, vete en paz.
¿Desde cuándo se celebran estos jubileos?
El primer jubileo de la Iglesia católica fue declarado por el Papa Bonifacio VIII el 22 de febrero de 1300 quien propuso celebrarlos cada cien años. Con el paso del tiempo se fue acortando el tiempo entre cada jubileo hasta llegar a realizarlo cada 25 años. En el año 2000, convocado por Juan Pablo II, se celebró el jubileo conmemorando los dos mil años del nacimiento de Jesucristo y ahora Francisco, propone este jubileo continuando la tradición.
¿Cuándo comienza el AÑO JUBILAR?
El Papa abrió la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, el 24 de diciembre. El siguiente domingo, la Puerta Santa de la Catedral de San Juan de Letrán y el 1 de enero de 2025 la Puerta Santa de la Basílica de Santa María la Mayor. Por último, el domingo 5 de enero se abrió la Puerta Santa de la Basílica de San Pablo extramuros. Los peregrinos que vayan a Roma durante este año jubilar tendrán la oportunidad de vivir esta gracia ofrecida, cruzando simbólicamente esas Puertas Santas. Para los que no pueden viajar a Roma, -la mayoría-, el 29 de diciembre en todas las catedrales, los obispos diocesanos celebraron la apertura del año jubilar y los creyentes de cada lugar podremos vivir el jubileo desde las respectivas catedrales u otros lugares que los obispos designen en sus diócesis. Junto a la peregrinación a estos lugares, lo importante es que realicemos obras de misericordia, que es lo que nos abre el corazón a los demás, y es el verdadero signo de conversión.
¿Por qué el Papa ha querido llamar a este jubileo AÑO DE LA ESPERANZA?
En tiempos donde parece que la esperanza se pierde y se vive en el inmediatismo, con más señales de pesimismo y decepción que de esperanza en el futuro, la propuesta de este jubileo es la de ser “testigos de la esperanza”, revitalizando así esta virtud teologal -don de Dios, al igual que la fe y el amor-.
La Bula de convocación a este jubileo afirma que la esperanza cristiana no defrauda porque está fundada en la certeza de que nada ni nadie podrá separarnos nunca del amor divino (Rm 8, 35-39). Por eso, esta esperanza no cede ante las dificultades: se fundamenta en la fe y se nutre en la caridad y de este modo podemos seguir adelante en la vida. Invita a reconocer los signos de esperanza de nuestro mundo hoy, ver todo lo bueno que hay en él para no caer en la tentación de considerarnos superados por el mal y la violencia. Es así como este jubileo nos convoca a reconocer algunos signos de esperanza tales como la paz para nuestro mundo tan necesitado de ella, en especial en algunos países que viven años de conflicto y muerte.
¿Cuál es el significado del logo del año jubilar?
El logo del Jubileo representa la esperanza, la misericordia y la fraternidad. Es una invitación a todos a caminar juntos, guiados por la fe y la voluntad de construir un mundo mejor desde la misericordia y la fraternidad. En el logo podemos ver cuatro figuras estilizadas y graciosas en cuatro colores: rojo, naranja, verde y azul. El rojo simboliza el amor, la pasión y el don de si, el sacrificio de Cristo y su Amor sin límites por la Humanidad. También el fuego del Espíritu y la fuerza que nos anima a los cristianos. El naranja expresa la alegría, la vitalidad y el entusiasmo, la luz que ilumina el camino de fe. El verde es el color de la esperanza, el crecimiento, el renacimiento. El azul simboliza la fe, la paz, la serenidad; recuerda el cielo, la espiritualidad e invita a la contemplación y la oración.
Las cuatro figuras simbolizan a toda la humanidad en sus diferencias y similitudes, abrazándose una a otra, en fraternidad y solidaridad, haciéndonos todos hermanos, hijos de un mismo Padre. A la cabeza va la figura roja aferrada a la Cruz que termina, en la parte inferior, en un ancla. Así, nuestra vida ha de estar aferrada a la seguridad de la fe en Jesús, muerto y resucitado por nosotros, su amor y entrega es el fundamento de nuestra fe, donde se apoya nuestra esperanza. ¿Qué mejor ancla que la Cruz y el Amor infinito de Jesús por nosotros?
La presencia de las pequeñas y agitadas olas en la parte inferior del logo nos recuerda las tormentas y dificultades de la vida. El logo nos expresa que juntos hemos de hacer esta peregrinación para superar las oscuridades y dificultades del camino, porque guiados con la Cruz y con la esperanza en la salvación alcanzaremos la meta definitiva, la morada eterna en el cielo junto al Padre.
Dispongámonos a vivir este año nuevo 2025 llenos de alegría y esperanza. Y que este jubileo que inauguramos nos permita renovar nuestra fe y la confianza en Dios cercano, que abraza todo lo nuestro porque nos ama. Que recuperemos la confianza en la sociedad, en la Iglesia, en las relaciones interpersonales, en la búsqueda de la dignidad de toda persona y en el respeto a la creación. Y que seamos testigos y sembradores de esperanza en los lugares y con las personas más cercanas a nosotros, vivamos esa peregrinación hacia el otro, saliendo de nuestros individualismos para hacer el bien a los demás. Es la mejor peregrinación, pues en el otro, mi hermano, encuentro a Jesús y amo al mismo Jesús.
¡FELIZ AÑO PARA TODOS Y QUE LA LUZ Y EL AMOR DE DIOS
LLENEN DE ESPERANZA NUESTRAS VIDAS!
