La Casa de Espiritualidad San José en la Habana (Cuba) abrió sus puertas los días 10 al 13 de octubre para acoger a un grupo de 22 jóvenes de diferentes provincias del país, para dar comienzo a la primera etapa de ELIJO I (Escuela de Liderazgo Ignaciano para Jóvenes) con el acompañamiento de la Hermana Yeimit Tatiana Gómez ECR, Hermana Patricia Yzari (Jesuitina), Mike Martinez sj y Eugenio A. del Pozo sj.
Durante estas jornadas se profundizó en la Espiritualidad Ignaciana, tomando como partida la Creación y continuando desde la vida de san Ignacio de Loyola y su proceso de conversión. Se invitó a los jóvenes a realizar un viaje a sus raíces, conociéndose más profundamente y reconociéndose parte de la Creación, desde la visión de que el hombre es ‘Creado Para…’
En este primer encuentro, los jóvenes en los diferentes espacios de reflexión pudieron tocar su historia personal, acogerse a su realidad, descubrir su ideal y formular su Principio y Fundamento. Usaron como referencia lo descrito en la Biblia, y tamnién el conocimiento de la autobiografía de San Ignacio de Loyola como herramienta para profundizar en su experiencia personal de autoconocimiento.
Gracias a la PJI (Pastoral Juvenil Ignaciana) por abrir caminos y compartir con otras Congregaciones la riqueza de la espiritualidad Ignaciana.
Compartimos algunos testimonios de los jóvenes de nuestra comunidad:
‘ELIJO me dio el regalo del conocimiento de Dios, de su relación conmigo, de mí misma y de mi espiritualidad. Sé con certeza que Él me creó con amor y propósito, y la grandeza de esa verdad me trasciende; también que hay que vivir en el momento presente, porque los grandes proyectos se construyen sobre bases sólidas, de a poco, trabajando día a día. Estoy confiada porque camino por el sendero del Señor. Le pido el valor de entregarle mi vida para que obre en ella. Le doy todo lo que soy: mi sueños, alegrías, la agitación de mi corazón; Él torna la niebla en luz y me devuelve a mi esencia.’
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Rachel Benitez
‘Seamos la semilla que crece vulnerable, despacito, que cuando sale el sol germina hasta el final, y nos convertiremos en un árbol con pequeños brotes de colores; solo en Dios, nuestra semilla acogerá a una multitud. El jardinero no descuida sus plantas, las riega a diario y las abona, esperando con paciencia que crezcan sus semillas. Seamos jardineros de la Creación y, con amor y esfuerzo, hagamos crecer el Reino, que espera por nosotros para cultivarlo en otras tierras.’
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Dunia González

